filomat.info

Categoría General => Discusión General => Mensaje iniciado por: Rorschach en 09 de Junio de 2026, 10:42:36

Título: De la teología a la filosofía... y vuelta
Publicado por: Rorschach en 09 de Junio de 2026, 10:42:36
En el día de ayer, en la Fundación Gustavo Bueno, tuvo lugar la lección de fr. Tomás González Luengo, a propósito de "Reconstruir la Sagrada Teología desde la Teoría del Cierre Categorial".  (https://fgbueno.es/efo/efo400.htm)Más allá de la inicial sorpresa por la temática, la sesión supuso un repaso tanto de la historia de la Teología como una puesta apunto de la TCC, como se vió particularmente en las intervenciones del público. Una dificultad real es encuadrar la propia ponencia, ¿fue una ponencia filosófica o teológica? ¿El finis operis de la misma fue un ejercicio de "cerrojo teológico" o por contra una racionalización de la fe?

Mi intención abriendo este tema es suscitar algunas cuestiones que quedaron pendientes...

Sobre la definición de teología es interesante recordar la que da Juan Zaragüeta en su vocabulario filosófico de 1955: La teología es la ciencia o conocimiento racional de Dios, ya como Ser Supremo y Autor de la Naturaleza (Teología natural, Teodicea) ya como Dios revelante y elevante al hombre a un orden sobrenatural (Teología sobrenatural o Teología, a secas). ¿Coincide la Teología sobrenatural con la Sagrada Teología de la que habló el ponente?
Otro asunto: ¿La Sagrada Teología es humana o es divina? ¿Qué añade a una disciplina el decirla "sagrada"?

Una cuestión que sobrevoló la conferencia fue la del origen de la disfuncionalidad de la teología actual. Para fr. Tomás, la causa o razón del problema es la ausencia de un paradigma o marco común. Sin embargo, habría que preguntarse si la unidad armónica es el único tipo de unidad posible. La unidad de las polémicas entorno a tópicos comunes puede ser una unidad tan fundada como la otra. "El motivo por el que los discursos papales no sean estrictamente académicos —sobre todo desde el Vaticano II— se debe a que para serlo tendrían que acogerse, por lo menos, a alguna corriente definida de la Teología realmente existente: ¿agustina, tomista, escotista, suarista, personalista, neokantiana, de la liberación, franciscana &c.?" Siguiendo esta línea, diremos que la retirada del tomismo, tras su elevación en el siglo XIX en la Æterni Patris, no es necesariamente un error si entendemos que la función de la Teología es contrastar el Magisterio con las otras escuelas y con las ciencias en curso. Esta función que le damos a la Teología tiene mucho que ver con la consideración de la Teología como nematología. En esa línea se puede reorganizar la teología según los análisis que Bueno hace de las nematologías en El Animal Divino y en Cuestiones Cuodlibetales: Nematología preambular, dogmática y mixta; momentos en la nematología dogmática (propedéutico, sistemático, analógico); teología ilativa, teología analógica o transpositiva, teología dogmática estructural o interna.

Una cosa importante de recordar es que desde el materialismo filosófico no sólo se reivindica la teología en lo que tiene de construcción racional de donde bebe la filosofía, o se reserva un espacio para la misma como disciplina temática en tanto la Idea de Dios está institucionalizada, sino que los propios contenidos de la Revelación se consideran oráculos, oráculos filosóficos que han acompañado a la filosofía desde sus inicios. Desde este punto de vista, la sentencia de San Pablo mencionada por fr. Tomás "la ciencia hincha, mas la caridad edifica" puede ser vista como un oráculo que, mutatis mutandis, anticipa la distinción entre implantación gnóstica e implantación política de la conciencia (filosófica).

Otro planteamiento en el que se apoyó González Luengo fue la cuestión del curso histórico, por ejemplo cuando habló del cambio en la teología o de la Idea de Humanidad. En el primer sentido habría que recordar el análisis etic del cristianismo que Bueno realiza en Cuestiones Cuodlibetales al tratar la teología de la liberación:
Cita de: Cuestión 9. Teología de la liberación.La "expansión" de la pericóresis eterna a través de la creación de un mundo temporal que incluye especialmente al hombre, llamado a volver de nuevo a Dios, es el medio mismo en donde tiene lugar emic el cristianismo histórico.
   Desde un racionalismo situado fuera de la fe cristiana es evidente que el dogma central del cristianismo se nos presenta como un conjunto inconsistente de proposiciones cuyo nexo no es fácil, por no decir imposible, justificar.
   ¿Cómo vincular la procesión eterna de la Segunda Persona respecto del Padre, con la encarnación temporal? ¿Cómo entender la resurrección del cuerpo glorioso de Cristo? ¿De qué modo la iglesia temporal es a la vez el Espíritu Santo?
   Cada alternativa comportará un modo cristiano de entender las relaciones de la Iglesia con el poder político, y un modo de entender las relaciones de la Iglesia presente con su pretérito y su futuro, y el del Estado, lo que equivale a una concepción o teología de la Historia.
En resumen, las relaciones entre el tiempo y la eternidad, podrían ser alguna de las siguientes tres alternativas (con dos variantes cada una):
1) reducción/reabsorción del tiempo en la eternidad
   a) reducción total
   b) reducción parcial
2) dualismo de "dos plantas" (tiempo, eternidad) sin reducciones mutuas
   a) dualismo armónico
   b) dualismo trágico o agónico
3) inclusión de la eternidad en el tiempo
   a) liberación de la Naturaleza (identificación del Estado y la Iglesia)
   b) liberación del Estado
Sin embargo, sobre la relación de la Iglesia Católica y la Humanidad (la sociedad universal) habría que discrepar o matizar lo siguiente: en la medida en que la totalización se da en el curso histórico, lo más que podemos decir es que está en devenir incluso como idea, pero no que la idea no exista. La totalización se produce según diversas líneas, una de ella es la religiosa, según relaciones diaméricas o metaméricas (pudiendo ser estas últimas ascendentes o descendentes). Siendo así tenemos que en la línea religiosa, como relación diamérica (universalización) el sincretismo, como relación metamérica descendente (mundialización deductiva) el ireneísmo, y como relación metamérica ascendente (globalización inductiva) el catolicismo.   

Un tema tratado tangencialmente es la cuestión del milagro. Ahí, aparte de los análisis positivos de Bueno sobre el milagro de Santa Clara y la televisión formal, o los milagros de Santo Domingo y su encuadramiento en los ejes del espacio antropológico, o la distinción entre milagros pictóricos (o cinematográficos) y milagros metafísicos (no-cinematográficos) es de mucho interés rescatar el texto de Bueno sobre Medicina, Magia y Milagro. Si las alternativas que plantea ese texto son exhaustivas, el teólogo espiritualista deberá acogerse a alguna de las alternativas planteadas. Descartando el naturalismo mágico y el naturalismo racionalista (que sería la posición del materialismo filosófico) por descartar los milagros, quedarían tres posiciones que contemplarían los milagros desde diferente perspectivas, incompatibles entre sí: el realismo institucional, el hierologismo y el nominalismo institucional.

Se podría seguir sacando muchos más temas, por lo sugerente del planteamiento, pero voy a acabar con un comentario sobre la cuestión específica de la teología como ciencia:
Voy a dejar de lado la cuestión de las acepciones de la idea de ciencia, salvo que también cabría la primera acepción (ciencia como saber hacer) para la teología en tanto "hacer del especialista religioso". Mi aproximación va a ser, en tanto las ciencias tienen que ver con la verdad, desde las modulaciones de la idea de ciencia que se recogen en Televisión, Apariencia y Verdad. Allí Bueno distingue modulaciones personales e impersonales de la verdad. Sería muy prolijo explicar porque descartamos las modulaciones impersonales (totales o parciales) en el caso de la teología. Sin embargo, creemos que cabe el tratamiento desde las verdades personales. Particularmente desde las verdades autológicas (la verdad soteriológica) y desde las verdades normativas/coactivas (la verdad revelación o verdad mostrativa).
Vale.